No encontraría un mejor nombre para mi blog que “Nada del amor me produce envidia”. Y lo dijo porque soy de las personas que odia San Valentín, que odia salir a la calle y ver a las parejitas besándose, hecho que cuando una es soltera parece que se multiplicara, que odia no tener con quien ir de la mano, que odia llorar a moco tendido con una película romántica soñando con ese hombre perfecto mientras engordamos al ritmo de chocolate, básicamente que odia muchas cosas; de todas la culpa la tienen solo dos palabras: el amor.
¿Qué viene a significar el amor? ¿Romance o incendio? ¿Espontaneidad o planificación? Y nadie mejor que nosotras, las mujeres, para entender de esto. Nosotras venimos a cumplir el rol de esas maniáticas que tiene todo planeado, agendado, aquellas que calculamos hasta el último detalle de nuestras vidas menos una: enamorarnos. Eso si que no esta en nuestros cálculos.
¿Acaso eso no podemos planearlo? ¿Por que? ¿El mundo esta en nuestra contra? Si señoritas, tenemos prohibido enamorarnos de hombres comprometidos, casados, noviando o cosa similar que se le parezca, con la sola excepción de que nos de placer sufrir. El problema esta en que las mujeres somos expertas en sufrimiento, lo digo por vivencia propia, ¿quien me manda a enamorarme del hombre incorrecto? Eso tiene dos opciones como respuesta: una, me gusta ser jodida, dos, tenia que pasarme a mi. Desgraciadamente me inclino por la segunda, una no esta bañada en desgracias, simplemente pasa, y como mujer tengo que obligarlas a no caer en una inútil depresión, entiendo lo difícil que es, y ahora lo estoy padeciendo.
Un solo consejo, cálcense los tacos, píntense como divas (no como una puerta), ajusten sus escotes y salgan a vivir, porque enamorarse es algo hermoso y hacerlo de la persona equivocada en cierto modo es obligatorio pasarlo. Disfruten de esos hombres equivocados hasta que llegue el indicado!!!
Amen…
Sufran…
Lloren…
Sean amadas…
Déjense amar…
Son los campos obligatorios a llenar en el blog del corazón, no dejemos que los asuntos del amor nos provoquen envidia.